Alfonso Penela Fernández proyectó la intervención contemporánea sobre una antigua fábrica de salazón en total estado de abandono, para convertirla en un establecimiento de turismo rural: A Casa de Aldán.
Construida en el siglo XII y reconstruida en el siglo XVIII, tiene una sola nave y un ábside, ambos con bóveda de cascarón. En el interior tiene un retablo de estilo barroco.
El presbiterio peraltado está presidido por un arco triunfal sobre columnas semitóricas. El campanario presenta volutas que lo adornan.